Cartografía de la violencia en el Perú contemporáneo (1980-2000): La academia en la mira del fusil y la cal

Estudiantes desaparecidos de la Universidad Nacional de Ingeniería

Durante los años de violencia en el Perú (1980-2000), el ámbito académico fue escenario no solo de discusión y debate efervescente entre posiciones opuestas y muchas veces irreconciliables, sino que tuvieron lugar un conjunto de acciones criminales contra estudiantes y profesores. Algunos muertos; otros, peor aún, cayeron en la categoría que el represor argentino Rafael Videla llamó Incógnita, porque no está ni muerto ni vivo, está desaparecido. En tiempos electorales (Perú, Segunda Vuelta 05 de Junio: Ollanta Humala frente a Keiko Fujimori), más que nunca, es necesario RECORDAR, construir una memoria justa, en términos de Paul Ricoeur.

Estudiantes desaparecidos entre fines de los 80 y principios de los 90. Pontificia Universidad Católica del Perú.

 El caso de los ocho estudiantes y un profesor de la Universidad La Cantuta, muertos a manos del grupo Colina, ha tenido una cobertura amplia, siendo difundido más allá de nuestras fronteras (Ver  por ejemplo, el excelente documental En la boca del diablo del periodista Edmundo Cruz).  Menos cobertura tuvieron los muertos y desaparecidos del resto de universidades peruanas. Aquí rescatamos algunos fragmentos de tales episodios, procurando con ello construir una cartografía de la violencia en los claustros universitarios peruanos, en un contexto en que el intercambio de ideas fue superado  por el lenguaje del fusil y de la cal, de acuerdo al testimonio de los familiares de tales víctimas, quienes esperan justicia pacientemente. Con ello, una reflexión profunda, previo al debate presidencial y las elecciones del próximo domingo 05 de Junio. En tal debate no se abordará – ¡vaya paradoja! – el tema de los Derechos Humanos. Si la cal procuraba borrar las pruebas de tales acciones, la MEMORIA, nos permite recuperar la verdad y una esperanza de reconciliación.

Estudiantes desaparecidos Universidad Nacional del Centro del Perú (UNCP)

Para un ejercicio de Memoria:

http://www.lugardelamemoria.org/actualidad.php

http://espaciosdememoria.pe/index2.html

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Memoria, reparación y cartografía en el Perú contemporáneo

Estudiantes y Profesor de Universidad La Cantuta ejecutados extrajudicialmente en julio de 1992  

Los académicos suelen vincular  memoria e historia, entendiendo que la historia como práctica intelectual y discursiva, tiene la virtud de construir la(s) memoria (s) de una sociedad, seleccionando y enfatizando ciertos aspectos y relativizando u olvidando otros. Por su parte, Pierre Vidal-Naquet, entiende la historia como una disciplina que confronta distintos tipos de memoria, constituyendo una instancia, un espacio de negociación, una arena donde confluyen memorias en permanente conflicto.

Por otro lado, los mapas como ha resaltado ampliamente Bryan Harley, son documentos que plantean y construyen una visión, un imaginario del mundo,  tratándose  antes que  de piezas abstractas o inocuas, de elementos que reflejan el poder. Los mapas entonces jugarían un papel importante para toda sociedad, en tanto documentos históricos, como instrumentos relacionados con la memoria o el olvido y donde el poder atraviesa transversalmente este proceso de elaboración del recuerdo y la memoria (1). La cartografía como instrumento clave en la construcción de la memoria y el recuerdo de una sociedad  constituye por tanto, un amplio filón para la historiografía.

En el Perú  los mapas tienen mucho que decirnos en este sentido,  contribuyendo con una relectura de nuestra historia y una comprensión más amplia y crítica de nuestra sociedad. La historia local puede escudriñarse a la luz de los mapas, arrojando nuevos derroteros  de investigación . Una forma es a través del análisis de estos mapas desde la mirada del poder, examinando  los distintos regimenes políticos que engendran estas formas de representación del territorio local,  el concepto de estado que perfilan,  el imaginario y proyecto de nación, la visualización del territorio, entre otros aspectos. Los mapas nos permiten además, desde la orilla opuesta, develar los imaginarios de una sociedad, incluidas las clases subalternas, en torno a la administración del poder. La historiografía podría enriquecerse si atiende a las diversas formas de apropiación de estos documentos por parte de la sociedad civil, evidenciando cómo sus miembros entienden los mapas como herramientas poderosas en la construcción de ciudadanía.

Un ejemplo de esta última entrada puede vincularse con el caso de La Cantuta. En el mismo, los mapas sirvieron  como instrumentos de denuncia de un regimen autoritario, que relativizaba el papel de los derechos humanos en el ejercicio del poder.  Nos referimos a la detención y ejecución extrajudicial de nueve estudiantes y un profesor de la Universidad  Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle conocida como La Cantuta, el 18 de julio de 1992 por miembros del  Destacamento Especial de Inteliegencia Colina como parte de una Operacion Especial de Inteligencia (OEI), durante el pasado gobierno de Alberto Fujimori (2). El operativo de aquel 18 de julio terminó con el entierro clandestino de los cuerpos victimados a la altura del Km. 1.5 de la autopista  Ramiro Prialé en fosas excavadas por los mismos agentes.

La prensa hizo eco de los hechos de La Cantuta, así como algunos sectores políticos, iniciándose las primeras pesquisas. Ante un inminente hallazgo de las fosas precariamente excavadas, tras la denuncia pública formulada por el congresista Henry Pease, el comando decidió trasaldar y enterrar los cuerpos en el lugar denominado “Quebrada Chavilca”, distrito de Cieneguilla, después de su incineración (3).  El 12 de julio de 1993, después de un largo año, la revista , dirigida por Ricardo Uceda, dio cuenta del lugar donde se encontraban enterrados los estudiantes y el profesor, lo que marcó un punto de inflexión de las investigaciones.

 Tal hallazgo se produjo a  partir de la elaboración de un mapa por parte de Guillermo Catacora Arroyo (artesano) y Justo Arizapana Vicente (reciclador), que indicaba con esmerada precisión el lugar exacto donde se encontraba tal fosa y la ruta para llegar a la misma,  un hecho en buena cuenta olvidado, omitido o relativizado por la prensa y los informes oficiales (4). Se trataba de un croquis  elaborado sobre papel cometa de 61 x 42 centímetros.  El texto decía lo siguiente: “Este plano es para la opinión pública de la desaparición de los alumnos y el profesor de La Cantuta. Aquí están los alumnos  enterrados por los militares. Hace un mes que están enterrados, quemados, en cajas de cartón. Este es  el plano por el cual van a descubrir estas tumbas clandestinas; para mayor evidencia y prueba les enviamos el hueso de la cadera y pedazos de carne humana quemados, que han sido quemados primero en el cuartel. Recién nos hemos decidido a ponerlo en conocimiento porque teníamos miedo de nuestras vidas, pero Dios nos protege y los buenos hombres” (5).

Mapa de Cieneguilla, que dio lugar al hallazgo de los estudiantes desaparecidos de La Cantuta. Lima, Julio 1993.

Se trata de dos ciudadanos que hicieron suyo el caso y consideraron un deber cívico la denuncia del atropello a los derechos humanos del que fueron objeto las víctimas, revelando el lugar donde fueron enterrados clandestinamente.   Tal documento podría entenderse como referente de una cartografía ciudadana que procuró devolver, reivindicar la memoria de sus conciudadanos, entendiendo este acto como una responsabilidad con su país, con su sociedad. 

Este mapa, elaborado con mucha dosis de desprendimiento, procuraba asimismo construir una memoria y un recuerdo, en el sentido que Augusto Castro propone, que devolviera  al mapa nacional, los rostros de los desaparecidos por la dictadura, tanto como cuestionaba un tipo de memoria que intentaba eliminar del mosaico nacional, a diez de sus ciudadanos. El mapa de Cieneguilla entonces constituyó una alternativa a la cartografía del poder, una denuncia a tal propuesta del ejercicio del poder durante la década de los 90′ en el Perú, a la vez que permitía reivindicar,  reconciliar y reparar la memoria de los ciudadanos victimados.

Exhumación de los cadáveres de los estudiantes de La Cantuta. Julio 1993

Otras fuentes, documentos y proyectos en torno al caso La Cantuta:

Informe Comisión de la Verdad y Reconcialiación (CVR)
Caso La Cantuta vs. Perú. Sentencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos 

La Cantuta. En la Boca del Diablo. Proyecto de Edmundo Cruz

Notas
(1) Augusto Castro diferencia la memoria del recuerdo. Mientras la memoria es un acto esencialmente racional y discursivo, el recuerdo presenta una fuerte carga subjetiva, que va más allá del acto puramente reflexivo y revalora el papel del corazón en las decisiones humanas. Recordar, de acuerdo a  Castro, es “enfrentar lo que ha sido el soporte de la vida y se ha perdido, que ha sido olvidado”. Recordar significa por tanto, volver a lo fundamental, revalorando el papel del corazón como una instancia más compleja y rica que el puro conocimiento intelectivo (Castro, 2003: 175).
(2) Revisar el texto de la Sentencia de la Sala Penal Especial (SPE) de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) del Perú al ciudadano Alberto Fujimori Fujimori, con fecha 07 de abril del 2009, en particular los párrafos 105º, 115º y 137º-158º, referidos al caso “Atentado en la Universisidad Nacional de Educación La Cantuta“.

(3) Ver: Caso La Cantuta APRODEH
(4) Ver al respecto la entrevista que la Revista Línea de Fuego realizó a los ciudadanos Arizapana y Catacora en: http://revistalineadefuego.blogspot.com/2008/03/caso-la-cantuta-informe-especial.html. Asimismo es sintomático que el Informe de la CVR tampoco los menciona en la sección relativa al caso (Ver el Informe en cuestión más arriba). 

(5) UCEDA, Ricardo. Muerte en el Pentagonito. Los cementerios secretos del Ejército Peruano,  Bogotá: Editorial Planeta Colombiana, 2004, p. 403, cita a pie de página 10.

Cartografías de la Memoria

Que digan dónde están. Fotografía de Pepe Robles

Los mapas son copias imperfectas de la realidad, que describen en superficies planas lo que en verdad son volúmenes, cursos de agua en perpetuo movimiento, montañas afectadas por la erosión y los derrumbes. Los mapas son ficciones mal escritas…

En el primer curso de geografía  que tomé, el profesor nos dijo que la función principal de los mapas es impedir que la gente se pierda.   Lo contrario de lo que tu padre quería, dice Simón. Que los mapas sirvieran para perderse, para no saber en qué día se vive, cuál es la hora, dónde están los que todavía están. Le habría gustado que vos y yo hiciéramos mapas en los que las personas desaparecieran y se volvieran polvo de ninguna parte.

Tal vez es lo que hicimos, dice Emilia. Tal vez fuimos sólo figuras de un mapa que él y los comandantes dibujaban, y en ese mapa todos nos perdimos. No hay nada tan desconcertante como caer dentro un mapa y no saber dónde estás…

En una entrevista con corresponsales japoneses la Anguila (Jorge Videla) tuvo que dar una respuesta sobre la epidemia de desapariciones. “Primero habria que averiguar si lo que ustedes  dicen que existió estuvo donde ustedes dicen que estuvo. La realidad puede ser muy engañosa. Mucha gente se desespera por hacerse notar y desaparece sólo para que no la olviden”.

Del libro Purgatorio, de Tomás Eloy Martínez, Buenos Aires, Alfaguara, 2008, pp. 16, 71, 185.  

Los Comandantes: Videla, Massera, Agosti

“Frente al DESAPARECIDO, en tanto esté como tal, es una INCÓGNITA el desaparecido…

…Pero mientras sea desaparecido…es una INCÓGNITA, es un desaparecido, no tiene entidad, no está,  ni muerto ni vivo, está desaparecido” … (Videla mira al cielo).     

Declaraciones de Jorge Rafael Videla en 1979, en relación a los DESAPARECIDOS durante su gobierno. Ver:  http://www.youtube.com/watch?v=9MPZKG4Prog  

Enlaces:

Instituto Espacios para la Memoria: http://www.institutomemoria.org.ar    

Proyecto Desparecidos:  http://www.desaparecidos.org/arg/victimas/index.html

Archivos para la Memoria, la Verdad y la Justicia: http://www.derhuman.jus.gov.ar/        

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      .

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